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ING. DIONISIO GARZA
MEDINA,
PRESIDENTE DEL
CONSEJO EJECUTIVO
DE LA UNIVERSIDAD DE
MONTERREY
SR. RECTOR, DR.
FRANCISCO AZCÚNAGA GUERRA
JÓVENES GRADUADOS,
FAMILIARES Y AMIGOS TODOS:
Mi más sincera felicitación a
quienes hoy se gradúan en esta Universidad de excelencia, de gran prestigio y
sólida trayectoria. Ustedes, sus
padres y familiares pueden estar legítimamente orgullosos.
Por ello mismo, valoro enormemente
la distinción de dirigirme a ustedes, que son un segmento representativo de la
juventud más preparada de México, lo cual para mí es un
privilegio.
Lo único que puedo aportar es la
experiencia de 55 años como empresario, desde que mi padre y yo fundamos MASECA,
además de la obtenida en BANORTE durante 12 años.
En ese lapso, he podido apreciar
los avances y las dificultades que México ha experimentado, así como lo
importante que es proyectarnos hacia el mundo, a pesar de enfrentar competidores
muy grandes y duros. Si algo he
aprendido, es que la calidad de los recursos humanos, el conocimiento y la
innovación, son el factor determinante del éxito de un país, empresa o
persona.
A ustedes les tocará desarrollarse
en un mundo y en un México nuevos, ambos productos de la globalización, la
apertura económica, la competencia y la integración de los mercados. Esa globalización nos obliga a utilizar
criterios de calidad clase mundial en todos los aspectos.
Tengan la seguridad de que su
título de la Universidad de Monterrey está dentro de esa
categoría.
Sólo los exhorto a dejar de lado
cualquier idea de que hay trabajos o soluciones fáciles. El reto es dar lo mejor de nosotros, con
tesón y perseverancia. El éxito que
estoy seguro que ustedes tendrán, será también parte de la nueva grandeza de
México, como país en que la democracia y la economía de mercado, produzcan mayor
progreso para todos.
Me interesa mucho transmitirles mi
convicción al respecto, porque los universitarios mexicanos de hoy, tienen como
característica común que, desde que tienen uso de razón, han escuchado y visto,
incluso sentido, que México es un país de crisis económicas recurrentes, que
destruyen empresas y patrimonios familiares, y que, ciertamente, se pierden
empleos y esperanzas.
No es de extrañar entonces, que
muchos jóvenes vean con temor el futuro y que hayan perdido la fe en las
instituciones públicas, porque han visto cómo amigos y familiares cercanos, han
sido golpeados por esas crisis recurrentes.
Sin embargo, mi experiencia me da
otra visión.
Si algo he aprendido en mi vida,
lo reitero, es que la calidad de los recursos humanos es el factor
determinante.
Desde luego, un entorno económico
sano y la estabilidad política cuentan mucho y, por ello, debemos apreciar la
solidez macroeconómica que hoy tenemos, así como propiciar la concordia nacional
y los acuerdos políticos, para un
desarrollo sostenible en el largo plazo.
Incluso, hasta una dosis de suerte es necesaria para triunfar, pero en el largo plazo pesa, sobretodo, la calidad del capital humano. De hecho, Peter Drucker que es uno de los “gurús” de la administración moderna, dice, que la
competitividad de las empresas e incluso de los países, en el siglo XXI
dependerá en forma creciente, de que aumente la productividad del personal, y
que trabaje en base a sus capacidades intelectuales.
Esto quiere decir que el futuro es
de quienes tengan la mejor educación. La educación superior es además un recurso
renovable, no se agota con el tiempo ni con el uso, sino más bien se puede
incrementar y mejorar día a día, con la experiencia. Lo más importante es aprender a
aprender.
Una buena educación es
verdaderamente el activo más valioso, porque nunca estará sujeto a
devaluaciones. Ese será siempre su
mayor patrimonio. Por eso,
aprovechar al máximo el nivel que ya lograron en una universidad con el
prestigio de ésta, es tan importante para ustedes y sus familias, como para
nuestro México, y para Nuevo León que busca ser el centro educativo de
excelencia.
Con dedicación y constancia,
ustedes tienen un buen lugar asegurado, porque, trátese de administración
pública o privada, de mercados internos o externos, ninguna empresa, institución
o país del mundo globalizado, podrá prosperar sin incorporar el talento y los
conocimientos de las nuevas generaciones.
En el mundo globalizado, las
actividades productivas del futuro dependerán menos de los recursos naturales, e
incluso de las aportaciones de capital, y más de los que algunos autores llaman
“el poder del cerebro“.
En pocas palabras, en la era de la
globalización, el conocimiento y la información son la clave del desarrollo
económico y social.
JÓVENES
GRADUADOS:
Además de su título será
necesario, contar con sólidos valores culturales y morales, para no perder la
brújula. Siéntanse siempre
orgullosos de su nacionalidad, de la familia en que nacieron y de su
Universidad. Así, tendrán la
seguridad necesaria para navegar con éxito en el nuevo milenio globalizado que
los espera. Ese es mi mayor deseo
para ustedes.
Les pido que cumplan con el lema
humanista de su Universidad, y apliquen sus capacidades profesionales, a lograr
que los avances en la economía que estamos teniendo, se extiendan y sean
duraderos, se reflejen en bienestar de todas las familias y que consoliden
nuestra democracia.
Pero sin dejar de insistir en que sólo la perseverancia, la
disciplina, el conocimiento creciente, la sensatez, y el trabajo constante y
cada vez más productivo de los mexicanos, podrá generar el impulso dinámico que
necesitamos.
Les agradezco nuevamente su
atención y el honor que me otorgaron de participar en este evento, y les expreso
mis mejores votos porque en las aulas y en el ejercicio de su profesión, logren
su realización personal y familiar, a la vez que pongan muy en alto el buen
nombre de su Universidad, de nuestro querido Nuevo León y de
México.
MUCHAS
GRACIAS.
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